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Según, la visión moderna del concepto de Mill, la riqueza de una nación se compone únicamente de activos físicos mensurables, es decir, su tierra y otros recursos naturales las infraestructuras, carreteras y otras mejoras de la tierra, la maquinaria y otros bienes duraderos utilizados para la producción y la distribución; los bienes almacenados por las empresas; y los bienes en manos de los consumidores.
El papel moneda y los títulos valores no se incluyen en las estimaciones de la riqueza de una nación, puesto que estos activos son tan sólo un reflejo de los activos físicos que constituyen, de hecho, la riqueza. Sin embargo, sí se considera que este tipo de activos son riqueza cuando reflejan un derecho sobre la riqueza de los gobiernos o los ciudadanos de otros países. Si el conjunto de derechos que tiene un país sobre la riqueza de otros supera los derechos que los demás países tienen sobre la riqueza de este país y de sus habitantes, la diferencia es la suma neta total que se añade a la riqueza de la nación. En el caso contrario, la diferencia constituye la disminución neta de la riqueza nacional.
Cuando se quiere determinar la riqueza nacional, las capacidades personales se calculan sobre la base de su valor de mercado. Actualmente, los economistas tienden a tener en cuenta estos aspectos cuando realizan la contabilidad socioeconómica. Como ejemplos de este tipo de factores que incrementan la riqueza nacional pero que no se consideran riqueza podemos mencionar el fondo de comercio de las empresas así como otros activos intangibles que posean, las instituciones y las tradiciones de una nación, y otros atributos del carácter de las personas como puede ser el orgullo que sienten por sus habilidades específicas.
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