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Hay que distinguir entre riqueza e ingresos. Ambos conceptos están relacionados con la utilidad, la escasez, la transferibilidad y la mensurabilidad. Mientras que la riqueza es una acumulación, una cantidad fija en un determinado momento, los ingresos reflejan un flujo de bienes y servicios a lo largo de un determinado periodo de tiempo. Metafóricamente, la riqueza sería un lago, y los ingresos un río que fluye desde el lago. Así pues, el área de una finca rústica es riqueza, mientras que la cosecha de un año determinado sería el ingreso. Por la misma razón, la acumulación del grano es un almacenamiento de riqueza. La diferencia entre los ingresos percibidos y los ingresos consumidos, gastados, o depreciados, es la medida de la acumulación de riqueza.
Las tenencias de una persona en unidades monetarias, cuentas bancarias y otros instrumentos financieros, constituyen la riqueza personal, que se diferencia de la riqueza nacional. Además, estas tenencias no son partes independientes de la riqueza social, sino sólo el derecho que se tiene sobre dicha riqueza al poseer el objeto material que constituye parte de esa riqueza social, como puede ser una casa o un coche. Los economistas estiman la riqueza midiendo la cantidad física de activos en un determinado momento.
En un periodo de inflación, la riqueza personal puede estar aumentando a pesar de que su valor social esté decayendo; por ejemplo, el valor monetario de una casa puede estar aumentando en relación con el resto de los precios, aunque, de hecho, la casa se esté depreciando físicamente. Para lograr una medida válida de la riqueza, los valores monetarios tienen que de flactarse, convirtiéndose en valores reales al descontar los efectos de las variaciones del poder adquisitivo del dinero.
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